martes, 29 de mayo de 2012

Y se canso


Y se canso, se harto, se desintegro en el olor de mentiras de sus palabras. Las miradas se desgataron de tan poco sabor, ya no queda nada, ella se canso. Se canso de tropezar con príncipes valientes, que  llevan espadas de madera, de enredarse con filósofos ardientes, de aquellos que van con su discurso trascendental, de seres proyectados, de dispersos apasionados, de inquietos amorosos, de falsos amantes de ensueño, de frívolos, de fantasmas, de eternos disfraces, de solitarios que proclaman su soledad y la declaran cuando llega el verano, de ladrones de corazones, de profundos, de intelectuales, de deportistas, de viscerales, de básicos y anarquistas,  de los niñatos de 20, de los aventureros de 30, del existencialismos de los 40 y hasta de los ya vividos  de  50. Y se canso; pero aún le encanta esa anatomía que la perturba y la lleva a su autodestrucción. 
Maga 

Revoloteando


Con alas cortas ella está revoloteando en las largas noches oscuras de las paredes de tu habitación, sin sentido se estrella a ella, se queda clavada en aquel mural de colores que muestran tu vida. Una vida bandida, sin pinceladas de esperanzas ni de fe de vida. Revoloteando ella se posa en la ventana de tu casa, tú de un lado a otro la ignoras, no la ves, ni la hueles, ni la sientes. Ella cantarina con sus alas casi rotas te pide solo un poco de atención, para ser admirada, protegida y extrañada. 
Maga 

domingo, 27 de mayo de 2012

¿Qué está bien?


¿Qué está bien?, pregunta la gente. ¿Qué está bien? se machaca ella al despertar y ver tanta indiferencia. ¿Qué esta bien? si aún no conoce el bien. ¿Qué está bien? si cuando ha podido se ha escapado de las ataduras de él. ¿Qué está bien? si no ha tenido tiempo de vivir con él. ¿Qué está bien? si no pudo perdonar la traición. 
Maga

Batalla de dos


Batalla de dos del enfrentamiento arrebatador, bajo las sabanas. Almohada testigo de la comunión de dos almas sinceras, que prometen y prometen encuentros lejanos sin condición. Batalla de dos sobre el colchón a ras de suelo, de dos cuerpos en celo. Colchas mojadas de la lucha constante de las pieles desnudas, que se admiran entre las sábanas de esa habitación cálida e insaciable.  Batalla de dos que se llora por la perdida del amor, del dolor, del creer, del empezar, del terminar. Batalla de dos que se desgasto por el silencio.
Maga  

De otros

De otros es la cintura de avispa que te gobierna en la cama. De otros es el olor a cereza que te persigue en el día. De otros es la piel de melocotón que se aparece en tus sueños. De otros es el cabello trenzado que abraza tu cuerpo. De otros es el sabor a café que te despierta de día. De otros es las manos suaves que te dan calor en las noches de invierno. De otros es la sonrisa latente que te emociona. De otros es el corazón que te hace vibrar. De otros son los ojos de esa felina que te mira sin respirar. De otros es la silueta que arrugaba tus sabanas. De otros es esa mujer de mentira. 
Maga 

jueves, 24 de mayo de 2012

En el tejado


Sobre el tejado como dos gatos observábamos la luna, que se hacia más grande. Sobre el tejado imaginábamos una vida juntos; pero no juntos, una vida a distancia que se volvía colorida cuando cogíamos los colorines y  en un folio en blanco dibujamos la casita soñada. Sobre el tejado contábamos estrellas, y vimos pasar a la más fugaz, con su cola larga que iluminaba esa noche sobre el tejado. Sobre el tejado nos íbamos sincerando uno a uno, sin darnos cuentas también fuimos mintiendo y en su momento nos dimos la espalda, intentábamos voltearnos para seguir contemplando la luna; pero la fuerza de nuestro cuerpo nos prohibía seguir en el tejado juntos. Tiempo después, estamos cada uno en el tejado buscándonos entre las estrellas.

Maga  

Una bonita historia


Ella danzadora nocturna del internet. De un lado del mundo, en su habitación oscura se deja llevar por las líneas de ese internauta que la seduce. A media luz, de la pantalla hace el click que la enamora, le envía una foto de ella, le entrega su alma por medio de la red, sin darse cuenta él, también se abre a ella y saca las garras para desmembrar su alma ante ella. Cada uno en su sillón, deciden acercarse a la pantalla, tocarse, sin mas ni menos, los dos se juntas en esa ciudad de palmeras que es Miami. Ciudad testigo de ese encuentro mágico, que hoy por hoy los lleva en Venezuela a vivir una bonita historia.

Maga