viernes, 6 de febrero de 2015

Desmesurando

Desmesurando mi alma como un isleño, se come un pescado.
Desmesurando mi tragedia, como una madre llora por un hijo muerto.
Desmesurando mi piel, como el cazador lo hace con su presa.

Desmesurando mi cabeza, como un budista lo hace al meditar. 

Maga 

Bartolomé

Bartolomé, es manicurista de día, con su piel morena, de labios gruesos y ojos saltones. Bartolomé dedica su mañana hacer que los pies de las mujeres brillen, es un negro particular y quizás serio cuando trabaja, de mirada tímida, pero de manos grandes y delicadas. El tiene años en ese oficio de vocación, no es gay, solo es hombre que le gustan los pies perfectos. Bartolomé no se cansa de aprender día a día de su oficio que para muchos es de chicas, pero para el no hay diferencias porque cuando uno ama lo que hace, se entrega. 

Maga 

Aqui estoy

Aquí estoy, sobre la arena aspera y gruaesa de una isla, mis pies marcan las huellas de la distancia, una distancia aparente, serena y duradera que me limit a soñar con los colores del mundo.

Aquí estoy, frente al ordenador, dibujando versos que había olvidado por tanto tiempo, ella, la maga, la que se habia reinventado estaba escondida bajo la arena; como un cangrejo, solo asomaba sus tenazas para visualizar si podía asomar sus esperanzas, con paciencia iba nadando hacia el otro lado del mar, para reencontrase con esa ciudad hechicera que le pertenecia y a la que pertenecia, cuando llego a tierra firme de ese largo viaje, se dio cuenta que Barcelona no era la misma desde hace 1 año, ahora la luz de esa ciudad la recibe para devolverle aquella mujer que habia estado bajo la arena.

Maga  

martes, 10 de junio de 2014

En el país de las ausencias

En el país de las ausencias los presentes nos encontramos ausentes y es que hasta los recuerdos de ese país de infancia están lejanos. Somos cómo cuerpos automáticos que caminamos sin un rumbo, en nuestro adentro se debaten el ideal de un país liberado de ausencias versus la nostalgia de sueños cosechados en una tierra que se le agotaron las sonrisas.
En el país de las ausencias, lo más triste es que la memoria se pierde.
Maga

lunes, 9 de junio de 2014

Y te vi

Y te vi, en la foto de una cajita de fósforo...
Y te vi, mientras tu madre te tenía en sus brazos...
Y te vi, darle a mi piñata con fuerza...
Y te vi, vestida de princesa en la bodas de los tíos, llevabas los anillos...
Y te vi, siempre al lado del primo Alan...
Y te vi, asomada desde la puerta mientras Sabrina y yo jugábamos a ser dueñas del mundo...
Y te vi, cuando correteabas en los pasillos de casa de la abuela en Santa Rosa, mientras tía Celina estaba dormida entre las sábanas de su cama.
Y te vi, creciendo con tu cabello de seda y tus ojos profundos, con una sonrisa valiente.
Y te vi, frente al espejo cuando llorabas.
Y te vi, muchas veces en gestos y miradas de mi hermana.
Y te vi, en el rostro de mis amigas contemporáneas contigo.
Y te vi, dormida para el viaje eterno.
Y te vi, sobre una nube mientras cruzaba el atlántico.
Y te vi, en la foto que llevo conmigo a todos lados.
Y te vi, anoche en mis sueños.

Y te vi, Carlotica en cada recuerdo de mi mente de loca, que estas intactas.

Maga

domingo, 1 de junio de 2014

Y con ganas

Y si con ganas de dejarte, s¡ de escaparme, de fugarme de ti…no te entiendo, no te comprendo, como pongo lo mejor de mí y lo echas a la basura sin prudencias, sin vergüenza, sin ánimos de nada, quizás mañana estas líneas estén llenas de polvo pero no entiendo.

Maga

lunes, 5 de mayo de 2014

Un lugar para colorear

Aquel lugar de arena blanca, de mar turquesa, de cielos azules, lilas y hasta rosados, de guardianes verdes que son las altas palmeras cuyos habitantes son los cocos más brillantes que divisan de lejos la llegada silente de las tortugas.

En ese lugar para colorear habita la flaca, una fusión entre lagartija y mujer, con su traje de leopardo fino, sus dedos torcidos, su boca pintada de rojo carmín y su sombreo de paja, la hacen ser parte de ese dibujo colorido que es playa el agua. Su compañero de aventuras el guaro borracho la acompaña a contar las estrellas fugaces que se posan en los cielos oscuros de la noche solitaria.

Con su flauta llega el pequeño Roy, detrás de él van los ratoncitos que anuncia la marcha de los pequeños surfistas que pronto serán gigantes. Miguelito el más pequeño de la pandilla, toca la armónica y con su melodía encanta a María, su abuela y la gran empanadera de la playa que con su sonrisa  nos anima a creer que en la vida la lucha es constante.

Un lugar para colorear, está Robin Hood, un hombre que su gran armadura de defensa es su gran corazón, en medio de esa arena suave ese héroe anónimo esconde en su piel de agua salada una mirada apacible de ojos negros profundos, de pierna ñeca, de cuerpo esbelto, con su tabla entra al agua para pillar las grandes olas pacientes que lo esperan para viajar.


Y así ese lugar para colorear se llena de la energía traviesa de la vida que genera playa el agua. 

Maga