¡Cuerpo, cuerpecito, cuerpo! ¿Qué te pasa? Te has dado cuenta que todo lo que tienes a tu alrededor te pertenece, pero tu ya no perteneces a este lugar. Te mantienes, me mantienes, subes y bajas, lo buscas, lo rechazas, pero implícito te contienes cuando estas frente al espejo y lo miras casi desenfocado al fondo, ese otro cuerpo, un cuerpo masculino, blanco, duro, a veces dulce y unas tantas amargo. ¡Y ahora cuerpo!, lo dejas, lo dejas de nuevo, pero está vez más frágil, mas indefinido, más irregular, más ligero, no tan perfecto, te vas y no vuelves mas, si llegas a retornar quizás estos dos cuerpos estén ya viejos.
Gaby
miércoles, 8 de septiembre de 2010
lunes, 6 de septiembre de 2010
Dentro del Armario
"Organizando el amor en las cajas de mis zapatos para guardarlas dentro del armario"
Gustavo Cerati - Crimen
La espera me agotó
No sé nada de vos
Dejaste tanto en mí.
En llamas me acosté
En un lento degradé
Supe que te perdí.
Qué otra cosa puedo hacer?
Si no olvido, moriré
Y otro crimen quedará
Otro crimen quedará
sin resolver.
Una rápida traición
Salimos del amor
Tal vez me lo busqué.
Mi ego va a estallar
Ahí donde no estás
oh...los celos otra vez.
Qué otra cosa puedo hacer?
Si no olvido, moriré
Y otro crimen quedará
Otro crimen quedará
sin resolver
Uh, uh, uh, uh, uh…
No lo sé
Cuanto falta? no lo sé
Si es muy tarde? no lo sé
Si no olvido, moriré.
Qué otra cosa puedo hacer?
Qué otra cosa puedo hacer?
Ahora sé lo que es perder
Otro crimen quedará
Otro crimen quedara
Sin resolver.
No sé nada de vos
Dejaste tanto en mí.
En llamas me acosté
En un lento degradé
Supe que te perdí.
Qué otra cosa puedo hacer?
Si no olvido, moriré
Y otro crimen quedará
Otro crimen quedará
sin resolver.
Una rápida traición
Salimos del amor
Tal vez me lo busqué.
Mi ego va a estallar
Ahí donde no estás
oh...los celos otra vez.
Qué otra cosa puedo hacer?
Si no olvido, moriré
Y otro crimen quedará
Otro crimen quedará
sin resolver
Uh, uh, uh, uh, uh…
No lo sé
Cuanto falta? no lo sé
Si es muy tarde? no lo sé
Si no olvido, moriré.
Qué otra cosa puedo hacer?
Qué otra cosa puedo hacer?
Ahora sé lo que es perder
Otro crimen quedará
Otro crimen quedara
Sin resolver.
domingo, 5 de septiembre de 2010
¡Venezuela, bella durmiente!, ¡Despierta!
¡Venezuela, bella durmiente!, ¿Quién será tu príncipe y vendrá a besarte para despertarte?
¡Venezuela, bella durmiente!, ¿Por qué no te das cuenta?, tu tierra es la más bella, la más bondadosa, la más fértil, la más generosa, siempre estás allí, a nuestra disposición, dándonos los frutos, el petróleo, los minerales, las flores, la fauna, todo el año, no te cansas; pero sigues dormida y nosotros sin cansarnos, seguimos aprovechándonos de ti, de tu clima, un clima que no varía, un sol que nos guía, que nos da energía, que nos mueve, que nos fortifica, que nos quema. Tu mar Caribe azul, reposa callado sobre el Atlántico, a veces quieto, a veces revuelto, es que tu agua salada nos relaja, tu horizonte infinito nos hace pensar, tu profundidad marítima nos hace descubrir especies de colores, distintas, pececitos que bailan bajo del mar, un ritmo salsero, un ritmo Caribe; tu arena blanca y suave, tus aguas oscuras o claras, con o sin olas, cálidas o frías, muchas limpias otras sucias, muchas contaminadas por el hombre que te habita, que te destruye, pero tu allí sigues durmiendo, sin darte cuenta y muchas veces ¡haciendo el tonto!.
¡Venezuela, bella durmiente!, ¿Será que la harina pan nos da amnesia?, no recordamos, nuestra memoria se acaba, se agota, se queda corta, nos convertimos en desmemoriados, y no por viejos, sino por egoístas, se nos va deteriorando nuestra alma, nuestra retentiva, nuestra historia, una historia que no sentimos, que se nos esfuma, una historia que quedó guardada en los baúles de nuestros abuelos, allí escondida, llena de polvo y ahorita no somos capaces de retomarla para rescatarla, quizás por miedo, por costumbre o resignación.
¡Venezuela, bella durmiente!, ¿Por qué no te despiertas?, debemos unirnos sin temerle al tirano, como en los cuentos de hadas, desde los más fuertes a los más débiles se unen para luchar contra el malvado. Ese malvado que hace 11 años se disfrazó de príncipe y te durmió, nos durmió a todos profundamente, unos conscientes y creyentes, otros inconscientes y no creyentes, nos durmió con su veneno, como le hizo el hada malvada a la pequeña princesa del relato de Disney. Con él llegó la tristeza, la oscuridad, la muerte, la sangre, la sangre que se derrama en nuestras calles, que la tenemos más cerca que nunca, que es tangible, de verdad, transformándonos en paranoicos, el humo, el humo gris que respiramos, que no nos permite ver la formas de las nubes, que nos nubla la vista, el líquido negro que invade nuestras aguas, nuestro mar, las llamas que queman nuestras montañas, los altos precios que nos dejan nuestros bolsillos vacios.
¡Venezuela, bella durmiente!, ¿Dónde queda nuestra libertad?, aún podemos elegir, es verdad; pero te pregunto Venezuela, ¿Dónde queda nuestra libertad como humanos?, se nos pierde, ya no podemos estar tranquilos en las calles, porque nuestra libertad, nuestra vida está en manos de otros, a la merced de individuos que deciden por nosotros sí dejarnos volar o cortarnos las alas, si dejarnos caminar o mutilarnos, porque pasamos de vivir en una cueva sin techo a una cueva oscura, encerrada, sin vernos las caras, ni sentirnos, ni oírnos, ni tocarnos, ni olernos, andamos cada uno por un lado, como androides, sumergidos en la velocidad del tiempo, pero no podemos seguir esperando a un solo príncipe que venga a besarte para despertarte, tenemos que unirnos todos como un solo príncipe y juntos llegar hasta ti, tomarte como la princesa que eres, y rescatarte, despertarte, transformar ese castillo oscuro en el castillo mágico de mi infancia, un castillo repleto de ilusiones, de sueños, de nacimientos, de juegos, de vida, de esperanzas, creer en ese pequeñito rayo de luz que entra por el agujero de la cueva y nos hace despabilarnos, volver a confiar.
¡Venezuela, bella durmiente!, ¡Despierta!, haznos alcanzar el orgasmo grupal, que las sensaciones nos dejen llevar, que los movimientos sean compulsivos, que nuestro cuerpo se invada de placer, que recuperemos nuestras almas, que gritemos de verdad, donde quepamos todos, que no sigamos siendo ausentes, ni silentes, ni individualistas, ni egoístas, que nos unamos para poder rescatar nuestra LIBERTAD y despertarte con un beso profundo, lleno de verdad. Unos retornaremos, haremos un viaje de vuelta a ese lugar que ahorita nos acoge, nos adopta, nos hace feliz, nos detiene el espíritu por segundos, pero nos iremos con las fuerzas, la ilusión y el amor de poder dejar a la princesa despierta.
Gaby
¡Venezuela, bella durmiente!, ¿Por qué no te das cuenta?, tu tierra es la más bella, la más bondadosa, la más fértil, la más generosa, siempre estás allí, a nuestra disposición, dándonos los frutos, el petróleo, los minerales, las flores, la fauna, todo el año, no te cansas; pero sigues dormida y nosotros sin cansarnos, seguimos aprovechándonos de ti, de tu clima, un clima que no varía, un sol que nos guía, que nos da energía, que nos mueve, que nos fortifica, que nos quema. Tu mar Caribe azul, reposa callado sobre el Atlántico, a veces quieto, a veces revuelto, es que tu agua salada nos relaja, tu horizonte infinito nos hace pensar, tu profundidad marítima nos hace descubrir especies de colores, distintas, pececitos que bailan bajo del mar, un ritmo salsero, un ritmo Caribe; tu arena blanca y suave, tus aguas oscuras o claras, con o sin olas, cálidas o frías, muchas limpias otras sucias, muchas contaminadas por el hombre que te habita, que te destruye, pero tu allí sigues durmiendo, sin darte cuenta y muchas veces ¡haciendo el tonto!.
¡Venezuela, bella durmiente!, ¿Será que la harina pan nos da amnesia?, no recordamos, nuestra memoria se acaba, se agota, se queda corta, nos convertimos en desmemoriados, y no por viejos, sino por egoístas, se nos va deteriorando nuestra alma, nuestra retentiva, nuestra historia, una historia que no sentimos, que se nos esfuma, una historia que quedó guardada en los baúles de nuestros abuelos, allí escondida, llena de polvo y ahorita no somos capaces de retomarla para rescatarla, quizás por miedo, por costumbre o resignación.
¡Venezuela, bella durmiente!, ¿Por qué no te despiertas?, debemos unirnos sin temerle al tirano, como en los cuentos de hadas, desde los más fuertes a los más débiles se unen para luchar contra el malvado. Ese malvado que hace 11 años se disfrazó de príncipe y te durmió, nos durmió a todos profundamente, unos conscientes y creyentes, otros inconscientes y no creyentes, nos durmió con su veneno, como le hizo el hada malvada a la pequeña princesa del relato de Disney. Con él llegó la tristeza, la oscuridad, la muerte, la sangre, la sangre que se derrama en nuestras calles, que la tenemos más cerca que nunca, que es tangible, de verdad, transformándonos en paranoicos, el humo, el humo gris que respiramos, que no nos permite ver la formas de las nubes, que nos nubla la vista, el líquido negro que invade nuestras aguas, nuestro mar, las llamas que queman nuestras montañas, los altos precios que nos dejan nuestros bolsillos vacios.
¡Venezuela, bella durmiente!, ¿Dónde queda nuestra libertad?, aún podemos elegir, es verdad; pero te pregunto Venezuela, ¿Dónde queda nuestra libertad como humanos?, se nos pierde, ya no podemos estar tranquilos en las calles, porque nuestra libertad, nuestra vida está en manos de otros, a la merced de individuos que deciden por nosotros sí dejarnos volar o cortarnos las alas, si dejarnos caminar o mutilarnos, porque pasamos de vivir en una cueva sin techo a una cueva oscura, encerrada, sin vernos las caras, ni sentirnos, ni oírnos, ni tocarnos, ni olernos, andamos cada uno por un lado, como androides, sumergidos en la velocidad del tiempo, pero no podemos seguir esperando a un solo príncipe que venga a besarte para despertarte, tenemos que unirnos todos como un solo príncipe y juntos llegar hasta ti, tomarte como la princesa que eres, y rescatarte, despertarte, transformar ese castillo oscuro en el castillo mágico de mi infancia, un castillo repleto de ilusiones, de sueños, de nacimientos, de juegos, de vida, de esperanzas, creer en ese pequeñito rayo de luz que entra por el agujero de la cueva y nos hace despabilarnos, volver a confiar.
¡Venezuela, bella durmiente!, ¡Despierta!, haznos alcanzar el orgasmo grupal, que las sensaciones nos dejen llevar, que los movimientos sean compulsivos, que nuestro cuerpo se invada de placer, que recuperemos nuestras almas, que gritemos de verdad, donde quepamos todos, que no sigamos siendo ausentes, ni silentes, ni individualistas, ni egoístas, que nos unamos para poder rescatar nuestra LIBERTAD y despertarte con un beso profundo, lleno de verdad. Unos retornaremos, haremos un viaje de vuelta a ese lugar que ahorita nos acoge, nos adopta, nos hace feliz, nos detiene el espíritu por segundos, pero nos iremos con las fuerzas, la ilusión y el amor de poder dejar a la princesa despierta.
Gaby
viernes, 3 de septiembre de 2010
RE..
Recuperar tu sabor a mango, me abre el apetito.
Reencontrarme con tu piel tan blanca como la mía, hace que me pierda en ella.
Reiniciar la búsqueda de respuestas, hace que las interrogantes me atormenten.
Revivir el baile voraz en la profundidad del mar, hace que te desee.
Recuperar mi corazón cuando te miro, hace que me duela el alma.
Restablecer el deslizar de mis manos sobre tu cuerpo compartido, hace que me aleje.
Reflejar mi rostro de placer sobre tu piel brillante, hace temerme.
Releer las líneas de nuestra corta historia, hace querer reescribirla.
Reafirmarme a mi misma que me cuesta decepcionarme de ti, no me hace olvidarte.
Replantearme dejar de escribirte, hace que no te pienses mas.
Gaby
Reencontrarme con tu piel tan blanca como la mía, hace que me pierda en ella.
Reiniciar la búsqueda de respuestas, hace que las interrogantes me atormenten.
Revivir el baile voraz en la profundidad del mar, hace que te desee.
Recuperar mi corazón cuando te miro, hace que me duela el alma.
Restablecer el deslizar de mis manos sobre tu cuerpo compartido, hace que me aleje.
Reflejar mi rostro de placer sobre tu piel brillante, hace temerme.
Releer las líneas de nuestra corta historia, hace querer reescribirla.
Reafirmarme a mi misma que me cuesta decepcionarme de ti, no me hace olvidarte.
Replantearme dejar de escribirte, hace que no te pienses mas.
Gaby
miércoles, 1 de septiembre de 2010
SEPTIEMBRE
El noveno mes del año me descubre, me delata, me pilla; ¡SEPTIEMBRE, una vez mas SEPTIEMBRE!. Septiembre siempre está allí, tan tranquilo como revuelto, me permite elegir, escapar y unas cuantas veces enfrentarme al amor, a mis sueños, a mis miedos. Septiembre recibe el otoño, mes de cambio, donde los arboles caducados pasan de color verde y se vuelven amarillentos, el viento sopla con fuerza, las nubes se rebelan y traen las lluvias, tal vez para limpiar las conciencias de aquellos que en verano les rindió la locura. Septiembre me abre caminos, como un número 9 trae consigo la luz de mi alma, de mis ideas, de mis sueños y de mis metas.SEPTIEMBRE, una vez mas SEPTIEMBRE! me pone a prueba, llego para pillarme.
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