lunes, 2 de agosto de 2010

LAS COSAS QUE NUNCA TE DIJE

Nunca te dije que mi gato escondido en el armario era el espía viviente de nuestros encuentros nocturnos.

Nunca te dije que mi cama se desarmo por otro amante.

Nunca te dije que las cenas eran improvisadas minutos antes de tu llegada.

Nunca te dije que siempre te seguía con mi mirada cuando pasabas.

Nunca te dije que escuche música que no me gustaba, pero que a ti te fascinaba.

Nunca te dije que nuestro amigo en común fue el cómplice de nuestro tropiezo en un tiempo imperfecto.

Nunca te dije que el baño que nos dimos en aquella ducha silenciosa fue el más largo de mi existencia.

Nunca te dije que me cuidaba para que mi corazón no se estropeara.

Nunca te dije que los msm eran para destinatarios distintos, pero llegaban a ti por equivoco adrede.

Nunca te dije que te agregue al Facebook para poder liarme contigo y que luego me elimine para no perturbarme más.

Nunca te dije que me cabreaba cuando no hacías caso a mis invitaciones.

Nunca te dije que el café dos veces al día no era mi costumbre diaria.

Nunca te dije que los kilómetros recorridos a la playa fueron inolvidables para mí.

Nunca te dije que la fosforera que nos tomamos fue la que mejor gusto tenía.

Nunca te dije que eras el duodécimo de mi lista.

Nunca te dije que durante 2 meses viví hipnotizada.

Nunca te dije que tu sabor a mango me acercaba a mi tierra amada.

Nunca te dije que te podía sustituir.

Nunca te dije que muchas de mis líneas transformadas en imágenes pertenecían a ti.

Nunca te dije que eras tú quien me mostro la dirección, sin salirme de mi camino.

Nunca te dije que podría regresar y que me esperaras.

Nunca te dije que después de muchos años fuiste el que conquisto mi corazón.

GABY

VALS MAÑANERO

Entre las montañas remotas, cubiertas por un cielo azul con nubes de algodones que forman figuritas de infancia, en una ladera olvidada de tierras lejanas, reposa la aldea de doña ENRIQUETA y Don ALFONSO. Allí en ese espacio y tiempo detenido el amor invade a cada uno de ELLOS, convirtiéndose en su mundo único.

Las almas de doña ENRIQUETA y don ALFONSO se esconden dentro de los cerros de verdes variados que decoran un pequeño pueblito llamado Capuri al Sur de los Andes Venezolanos, donde los mágicos amaneceres, la melodía armónica del correr del río, el nidal de nubes que se forman en las montañas, el olor a flor silvestre, la virginidad de la tierra y los sonidos de la fauna se han convertidos en testigos eternos del vals mañanero entre Doña ENRIQUETA y don ALFONSO.

El sol aparece con su amarillo ocre, los primeros destellos entran por los pequeños agujeros que perforan el techo de madera que cubre la cocina. Las inclinadas líneas de luz iluminan la taza azul de peltre que espera la caída del café hirviendo recién colado, con un aroma a grano molido, las arepitas duermen en el fogón, el canto del gallo SERVIOLA y el levantar de los animales del lugar se transforman en una orquesta natural que cautiva el despertar de doña ENRIQUETA y don ALFONSO.

Don ALFONSO, entra a la cocina tatareando las primeras notas de PRECIOSA MERIDEÑA, se acerca a su amada para darle un beso profundo y con sus manos envejecidas rodea la cintura que bajo el vestido suave de flores verdes de doña ENRIQUETA aguarda para ser tocada. Las manos arrugaditas de Doña ENRIQUETA entrelazan el cuello de su viejo y con un ritmo lento comienzan a juntar sus cuerpos, a girar y girar, doña ENRIQUETA cae en los brazos de su amado. Don ALFONSO y Doña ENRIQUETA, en su espacio y tiempo escondido, silencioso, apartado y detenido, han descubierto la simplicidad del amor, a través de su baile eterno, de su vals mañanero, convirtiéndolo en su mundo único.

GABY

viernes, 30 de julio de 2010

NACIONALIDADES

Venezolanos que embelesan por sus palabras y gestos de caballeros, pero al final te joden.

Brasileros que cautivan por su acento y dulzura innata, pero al final te joden.

Argentinos que atrapan por su monologo interesante, pero al final te joden.

Italianos que hechizan por su sabiduría erótica, pero al final te joden.

Franceses que enamoran por su romanticismo eterno, pero al final te joden.

Holandeses que atraen por su mente libre, pero al final te joden.

Estadounidenses que fascinan con su irreverencia extrema, pero al final te joden.

Suecos que enganchan con su perfecto silencio, pero al final te joden.

Mexicanos que seducen con su masculinidad original, pero igual te joden.

Colombianos que encantan por su buen humor, pero al final te joden.

Alemanes que enloquecen por su rudeza y tamaño, pero al final te joden.

Cubanos que enredan por su espíritu revolucionario, pero al final te joden.

Sudafricanos que magnetizan por sus distintos ritmos y colores pero al final te joden.

Turcos que apasionan por su constancia al trabajo y al comercio pero al final te joden.

Españoles que seducen por su sinceridad y explicitad, pero al final te joden.

Puertorriqueños que embriagan por sabor caliente, pero al final te joden.

Ingleses que extasían por su formalidad, pero al final te joden.

Japoneses que encantan su alto nivel espiritual, pero al final te joden.

Hindúes que magnetizan por su placer sexual y el Kámasutra, pero al final te joden.

Irlandeses que atrapan por su juerga y alegría, pero al final te joden.

La nacionalidades no te garantizan que tan o poco puedas salir jodida……al final te joden…pero también te atrapan……

LA DANZA FRENÉTICA

Oscuridad, luces de neones que bañan caras y cuerpos salvajes que se mueven con una adrenalina delirante en la danza frenética. Sudor, sudor y sudor, gotas que corren aceleradas por los cuellos de los participantes. Sonidos desmedidos de ritmos reconocidos o no en la memoria de los fieles danzantes del subterráneo anónimo. Contra la pared animales desconocidos que se exploran. Manos desenfrenadas que recorren cuerpos y caras incógnitos. Filosofías que se intercambian a través de palabras disfrazadas. Humo que forman figuritas inentendibles en el ambiente. Diversidad de colores que se tocan alterando la vista de los fiesteros. La hierba que hipnotiza la mente de los danzantes. En una esquina ella, en una esquina él. Ella se mueve como una felina cualquiera, cierra y abre los ojos. El callado busca su próxima presa. Ella espera que se acerque el domador de sus emociones. Él busca en qué boca va a librar su lengua. Ella se descuida, el se aprovecha. Ella y él terminan enredados en la danza frenética.

miércoles, 28 de julio de 2010

Energías que nos salen sin frenos desde nuestros ovarios, mezclados con amor, rabia, dolor, tristeza, alegría, erotismo sin perder nuestra feminidad.
Gaby
Lo que nunca se nombra, no existe.
Gaby

Que te DÉ...sino en el que no TÉ quite

“Un hombre que te DÉ estabilidad” es una frase que desde muy niñas nos acompaña, se convierte en una sugerencia constante de nuestras madres, abuelas, tías, primas y hasta las amigas que se nos plantan cara a cara sin parar de repetir “tienes que encontrar un hombre que te DÉ estabilidad”. A medida que nos hacemos mujercitas, desde nuestra primera menstruación, cuando cumplimos los esperados 18, luego los 25, después de la crisis de los 30, los 40, los 50 y ya más allá que acá…nos preguntamos y nos respondemos ¿Qué que te DÉ estabilidad?, lo que es estable para unos es inestable para otros y viceversa. Por eso, nos pasamos la vida creyendo que estos argumentos tienen fondo y por ende en una búsqueda interminable de esa estabilidad que te DÉ el hombre de los sueños, pero cuando creemos tenerla y haberla conseguido nos damos cuenta que la estabilidad es una utopía porque los seres humanos estamos en constante cambio. En lo que se refiere a ELLOS, frecuentemente se ven confundidos, en su mayoría, por situaciones amorosas y sexuales que los hacen perderse y volverse inconstante, todo lo contario a la estabilidad que es sinónimo de constancia y espacio seguro, por eso creo que gran parte de los hombres, no nos dan estabilidad, sino al contrario no las quitan. Allí es cuando, nos respondemos y nos damos cuenta que somos nosotras las mujeres que debemos conseguir nuestras propias vías para llegar a la estabilidad, pero no la estabilidad que nos exige o nos enseña la sociedad, sino la que se encuentra muy dentro de nosotras, la que nos habla bajito y nos dice lo que como mujeres divinas e inteligentes que somos, necesitamos. Por eso, creo que nunca es tarde para dejarnos guiar por esa voz y descubrir la verdadera estabilidad desde nuestra solitud. Así podremos no seguir creyendo en el que te DÉ…sino en el que no TÉ quite...

Gaby