La sirena cantarina, ayer despertó debajo de las frías aguas del mediterráneo. Ella con su cola de pez, nadaba apresuradamente, huyendo de los gigantes peces que la querían comer. Su belleza voz y peligroso atractivo hipnotizaban a todos los vivientes del fondo del mar; pero la sirena dejo de cantar, porque se le fue apagando su dulce voz.
viernes, 4 de febrero de 2011
La Sirena Cantarina
jueves, 27 de enero de 2011
A ti
A ti, que aprendiste a luchar,
contra los villanos cercanos.
A ti, que has caminado,
en puntilla sobre un campo de mina.
A ti, enemigo tenaz de la injusticia.
A ti, que tienes mala memoria.
A ti, que te encanta un duraznillo fresco.
A ti, solitario constante.
A ti, que tiras el dardo
al centro de la diana.
A ti, que luchas cada noche
con el tráfico que sabotea tu paciencia.
A ti, padre incondicional.
A ti, que sueñas con venir a Europa.
A ti, nadador a mar profundo
sin transformarte en un pez de color rojo.
A ti, fiel amante
de las calles de San Antonio.
A ti, que desarmas caleidoscopios
para reencontrarte con tu infancia.
A ti, que guardas la sonrisa
en la guantera de tu coche.
A ti , por quitarte la pelusa,
que te dejo esa gata en celo.
A ti, por dejar escapar,
esa ave voraz.
A ti, por dejar tu huella,
en ese cuerpo de hierro.
A ti, simplemente gracias.
Maga
lunes, 24 de enero de 2011
Diluvio de la Distancia
Las gotas pesadas caen del cielo al suelo,
para limpiar los residuos de la nostalgia.
Las nubes se posan sobre la montaña,
para hacerle sombra a la fealdad.
Los rayos del sol bañan las terrazas de los edificios,
para quemar tanta tristeza.
Los aviones sobrevuelan el cielo azul,
para hacer notar la llegada de los amores.
Las gaviotas se juntan en el atardecer,
para volar a lugares infinitos.
Las estrellas vigilan a los solitarios tristes,
para hacerles compañía.
Los diluvios nos hacen despertar,
de esa distancia eterna.
Gaby
domingo, 23 de enero de 2011
Melancolía Divina
Noche de invierno, fría, oscura, silenciosa, humedecen los cristales de la ventana, para permitir la entrada de la melancolía, esa tristeza que junto a la soledad se cuelan violando las alarmas; pero hacen la combinación perfecta, para originar una melancolía divina. Una melancolía divina que penetra cada ápice de mi cuerpo, se transforma en la fiel acompañante de este día de invierno y brindamos entre copas de vino por su corta visita.
Gaby
viernes, 21 de enero de 2011
El tiempo pasa
El tiempo pasa,
y el corazón se agrieta.
El tiempo pasa
y la mente se enreda.
y la decisión es incorregible .
E l tiempo pasa,
y la palabra es resistente.
El tiempo pasa,
y la paciencia se esfuma.
El tiempo pasa,
y la ilusión se queda.
El tiempo pasa,
y la experiencia es elocuente .
El tiempo pasa,
y la sinceridad es importante.
El tiempo pasa,
y la rutina es la misma.
El tiempo pasa,
y el sueño perdura.
El tiempo pasa,
y el cuerpo se envejece.
El tiempo pasa,
y la memoria se pierde.
El tiempo pasa,
y el recuerdo se borra
El tiempo pasa,
y el olvido triunfa.
Gaby
miércoles, 19 de enero de 2011
¿Qué estoy haciendo?
Estoy puliendo los dardos que tengo a la vista, para lanzarlos al centro de la diana; pero me he dado cuenta que estoy fallando.
Estoy dibujando príncipes en un papel ya usado y arrugado, donde las líneas de tu cuerpo borroso, me impiden que pueda trazar nuevas formas.
Estoy persiguiendo una gigantesca presa, como un cazador de un Zafarí; pero una vez más, me ha sorprendió ese animal que pasa deprisa.
Estoy destruyendo el puzzle que construí contigo, para poder dar paso a un nuevo cómplice; pero cada vez que trato de echar las piezas a la basura, ellas se me devuelven al interior de la cajita.
Estoy lavándome las manos, para poder tocar otro cuerpo; pero no es sensato gastar tanta agua.
Estoy metiéndome a la fuerza sentimientos no puros, para dejar marchar tanto dolor; pero me he dado cuenta que aún no estoy libre.
Gaby
martes, 18 de enero de 2011
Viejo amor
Abrir el frigorífico y ver que el viejo amor ha quedado congelado, mientras el nuevo que entra es agua pura.
Quitar fotografías que reposaban en el corcho de la habitación, para colocar las del nuevo amor.
Tachar con un bolí de punta fina el nombre del viejo amor, para escribir el nuevo en una libreta recién comprada.
Vaciar el armario de los regalos del viejo amor, para dar cabida a los del nuevo amor.
Esquivar las calles recorridas con el viejo amor, para conocer nuevos vías inexploradas.
Ocultar el viejo amor, para poder tumbarse arriba del nuevo amor.
Limpiarse el corazón y quitar los restos del viejo amor, para llenarlo de la nueva magia.
Gaby
viernes, 14 de enero de 2011
Solo cinco minutos pasaron
Solo cinco minutos pasaron, para imaginar tu cara triste, al otro lado del auricular.
Solo cinco minutos pasaron, para que tus cortas palabras, movieran mi alma.
Solo cinco minutos pasaron, y me quedaron insuficientes para saber de ti, y de que tú supieras de mi.
Solo cinco minutos pasaron, para no negarme más lo mucho que te extraño.
Solo cinco minutos pasaron, para querer atravesar el atlántico y poder consolarte.
Solo cinco minutos pasaron, para comprender que el tiempo ha avanzado y está cumpliendo su trabajo.
Solo cinco minutos pasaron, para aterrorizarme y pensar en lo lejos que te tengo de mi.
Solo cinco minutos pasaron, para darme cuenta que aún te quiero tanto.
Solo cinco minutos pasaron, para mirar tu rostro detrás del espejo que estaba frente a mí.
Solo cinco minutos pasaron, y pensé en que uno de los dos, tiene que ceder, quizás sea yo.
Solo cinco minutos pasaron, para dudar si todo este amor perdura en nuestras memorias.
Solo cinco minutos pasaron, para secuestrar mi voz y renunciar a pronunciar la palabra, que esperabas escuchar.
Gaby
lunes, 10 de enero de 2011
Mientras
Mientras recupero palabras diluidas en el fondo de mi memoria,
me voy convirtiendo en una sombra cansada.
Mientras olvido caricias dejadas,
voy recuperando mi aliento gastado.
Mientras hurgo en los sentimientos tallados en mi piel,
voy vendiendo mis venas al mejor comprador.
Mientras cuento las gotas dejadas por la lluvia,
voy concentrándome en el adiós.
Mientras mutilo recuerdos de aquellos que me han hecho daño,
voy dejando el rencor de un lado.
Mientras me enfrento al presente,
voy sincerándome a mí misma.
jueves, 6 de enero de 2011
Ausencia
Despedirme de tu ausencia, es sentirme en paz,
aunque esa paz se escapa, cuando tu recuerdo me visita.
Sentir tu ausencia silente, me hace no entenderte,
reprochándote en mis sueños, porque te marchaste sin despedirte.
No poder comunicarme contigo jamás,
me hace valorarte más.
Ausencia que me roba el suspiro,
pero me hace escuchar a lo lejos tu mágica risa inspiradora.
Gaby
¿A quién elegir?
Elegir al tempranillo o al cabernet, elegir al dulce e idealista o al elegante e inteligente, elegir al caribeño o al europeo, elegir el intangible o tangible, elegir el que vive en mis sueños nocturnos o en mis sueños diurnos, elegir el que habita en mi, en cada suspiro o el que se tropieza a mi , por casualidad, elegir el de tinta fina o el de grafito rustica, elegir el que con palabras me entiendo todo o el que con miradas, ya sabe que me pasa, elegir 2 años o 1 año, elegir sin pensar, sin mirar atrás, solo lo que tengo enfrente, pero en frente de quién ¿de mí?, quizás es de la otra, de la otra que se ha quedado en el fondo del mar, esa que le cuesta regresar, porque sabe que la elección se le hará mucho más difícil, que a la actual.
Gaby
martes, 4 de enero de 2011
Rutina del Olvido
Alicia para olvidar se refugia en el subterráneo de la calle Campo, 546. Allí comienza su “Rutina del Olvido”, 45 minutos corre, corre y corre, huyendo del perseguidor, corre, corre y corre como un gacela, no para , no para ni un minuto, sube el ritmo y lo va olvidando, se sumerge bajo el efecto de la música de Cerati, quién hace recordarlo de nuevo; pero ella una vez más, se llena de motivos para volverlo a olvidar, mientras ve subir su km, verifica el marcador que le indica que quema las calorías, ve los minutos avanzar sin pensar en él y aún más importante tiene toda su concentración solo a su cuerpo y mente, muy alejada de él. Luego estiramientos, respiración y por último lo más deseado de su rutina, la piscina, donde solo hace es nadar, nadar y nadar, vuelve a huir del perseguidor como un pez, pero no para, no quiere parar, debajo del agua ya no lo ve, ni lo siente, solo se siente a ella misma, luego un poco de hidromasajes y sauna, donde con el vapor y el calor va quemando su recuerdo. Ahí en ese espacio invisible, ella hace la “Rutina de Olvido”.
Gaby
domingo, 2 de enero de 2011
Princesas
Bella Durmiente quien su príncipe azul la despierta del profundo sueño…”El se convierte en el hombre de su vida”
Blanca Nieves quien su príncipe azul la devuelve a la vida…”El se convierte en el hombre de su vida”.
La sirenita quien con su príncipe azul, deja su mundo debajo del mar...”El se convierte en el hombre de su vida”.
Jazmín quien con su príncipe Aladdín viaja en su alfombra mágica, descubriendo otros mundos…”El se convierte en el hombre de su vida”.
Al igual que las maravillosas historias de Disney, de un lado están las princesas esperanzadas en que llegue el príncipe azul y se convierta en “el hombre de sus vidas”; del otro están los príncipes quienes desean convertirse en los hombres de la vida de las princesas. La diferencia de la fantasía con la realidad es que nuestros príncipes también quieren convertirse en los príncipes y hombres de la vida de todas las princesas e inclusive de las villanas de los cuentos de hadas, con la diferencia que las villanas poco creen en las palabras de estos príncipes.
También están las princesas, que extraen lo anterior mencionado de la realidad y creen en los cuentos tradicionales de Disney; dejándose camelar por esos príncipes, quienes con sus constantes palabras bonitas, perfumadas con esencias de rosa, vienen hacia ellas cabalgando un buen potro y invitándolas a subir a su silla para hacerlas acompañarles aferradas a su cintura en sus actos heroicos, que con su valor les roban amor eterno a la princesas; pero también le parten el corazón, que con su cara bonita, media sonrisa brillante y mirada profunda magnetizan a la princesa, que con sus manos y fuertes brazos las protegen de los peligros , inclusive de sus propios secretos de realeza, príncipes que se acercan y convierten a las princesas en sus fieles compañeras, príncipes que les hacen creer a las princesas que son su luz en la oscuridad y princesas que suspiran por eso, esperando que ellos se conviertan en “el hombre de sus vidas”. En definitiva el problema está, en que la mayoría de las mujeres creemos ser las princesas y no las villanas. ¿ Qué mujer no ha soñado con ser una princesa de Disney y se ha creído las palabras de los príncipes?
sábado, 1 de enero de 2011
¿Como evitar?
Cuando eres tú, quien como un loco, andas sin juicio, alzando tus manos y accionando el proyectil hacia lugares sin destinos, y yo del otro lado, soy la victima de tu pérdida de cabeza.
¿Cómo evitar que del interior de mi cuerpo emerja el magma?
Cuando eres tú, quien entre líneas y palabras cortas, haces que mi temperatura suba.
¿Cómo evitar que mi memoria decodifique tu imagen?
Cuando eres tú, quien te me presentas cada día como un símbolo y código.
¿Cómo evitar que mi olfato pierda tu olor?
Cuando eres tú, quien me visitas en mis sueños nocturnos y dejas tu olor entre mi piel mojada, impregnando mis sábanas blancas.
¿Cómo evitar que mis brazos quieran abrazar?
Cuando eres tú, quien me enseño que de lo intangible, puedo pasar a lo tangible en segundos y viceversa.
¿Cómo evitar que mi ser deje de añorarte?
Cuando eres tú, quien con tu existencia me mostro lo mucho que quedaba de mi.
Gaby
domingo, 5 de diciembre de 2010
Le petit amour fou
El la interroga, realizándole un par de preguntas que le hacen conocer a esa chica incógnita que desde hace meses le gusta, que la ve todos los lunes y martes en la tercera fila de aquella clase, que desde que entro al aula, lo hipnotizo. El bóxer que se encuentra en medio de los dos, no hace más que mirarlo, el se despide y ella también.
Bruno, el sabio perro, guía una vez más a Jordi hacia Ximena. Ximena, se quita los guantes y le sonríe, el se acerca a ella y le pide que lo acompañe a pasear a Bruno, ella acepta. Entre las calles y plazas de Gràcia, empiezan a platicar de sus vidas, de sus gustos y de la filosofía. Luego de una hora de recorrido, Jordi invita a Ximena a tomar unos vinos, en el bar de la esquina. Ella le acepta la invitación, sin embargo para mañana a la misma hora, quedan en que ella pasará por la carrer San Lluis y se encontrara con él.
00:00 a.m. del 12 de noviembre de 2010, Ximena pica en la puerta 3 el 6-2, contesta Jordi por el otro lado del intercomunicador: “Hola, Bona nit”, la Ximena por el otro lado “Hola Jordi, es Ximena, te espero abajo”. Jordi con su bufanda negra, converse vermell (rojo), vaqueros grises, chaqueta negra, perfume de olor a limón, sonrisa radiante, baja los escalones rápidamente y abre la puerta, del otro lado Ximena, botas negras, vaqueros negros, bufanda vermell, chaqueta negra, olor a mandarinas y mirada picará, no deja de imaginarse besar los labios carnosos de Jordi, bajo las oscuridad de aquel portal.
Se van de marcha, visitan todos los garitos de Gràcia, desde el más pijo hasta el más underground, paran a comer piadinas en plaza de la Virreina y siguen probando la noche bohemia que ofrece Gràcia, hasta llegar a un bareto de luz tenue, de 6 o más parejas dispersas por todo el sitio, intercambiando sensaciones desenfrenadamente, con escritos de poemas a letras negras bajo el fondo de las paredes rojas , y “Sopa de Cabra” sonando (grupo preferido de Jordi) en el tocadiscos del lugar.
Ambos bastante borrachos, por el alto alcohol en sus venas, tomaron vino toda la noche, mezclado con cervezas, con la hierba y la adrenalina que les produce estar juntos. Bailan en medio de la pista eufóricos y no dejan de tataratear “Le petit amour fou”,(El pequeño amor loco) , se ríen sin parar, ella gira sobre sí y en un descuido, los dos allí, en el medio, iluminados por un pequeño foco de luz, sus lenguas danzan, se mueven de manera circular, uniéndose lentamente una a la otra, seduciéndose, sus manos se juntas, formando un solo ser, la lengua de él va penetrando la boca ardiente de ella, los labios de ella van succionado los de él, y allí sin parar, se van deslizando sobre las paredes rayadas, los sofás vacios, salen despavoridos de aquel sitio sin pagar.
Van riendo y riendo, una, dos, tres, muchas veces, se besan, se meten en cada portal de las fincas que ven libres y que los recibe con el silencio y oscuridad de la noche. No paran de lamerse, de besarse, de tocarse, sin palabras, ni promesas, ni mentiras, solo las hormonas aceleradas, se hacen no pensantes, el introduce su mano caliente buscando jugar con la habitante de su cueva, sus dedos llegan hasta su clítoris erecto, ella aprieta sus manos sobre el jersey de él, y luego baja con ellas esculpiendo el sexo de él, se dispone a bajar suavemente su rostro, hasta que su boca se rinde ante al caballero erecto, ella no para de jugar con su lengua, de olerlo, de moverlo, de saborearlo como si fuese el copito de un helado de tiramisú (sabor favorito de ella), él no aguanta, la tumba en la escalera, y como un gladiador, dispone su lengua como arma de batalla para entrar en la cuenca de su feminidad, que le habla, que le grita, que le moja sus labios, sus manos.
Jordi se la come como un durazno fresco, joven, suave, de color hermoso, de sabor inolvidable, solo los gemidos de ella, se escuchan como el aullar de un gato, como el silbido de un grillo o el cantar de un pájaro. El sube y con su lengua visita su vientre, reposa en su ombligo y canta con sus senos, besa sus pezones erectos, agarra su cuello, posee sus labios y ella dispuesta frente a él dispuesto, se abraza a él, lo toma de sus manos para no separase jamás, en la oscuridad de aquel portal a media luz, comenzó “Le petit amour fou”.
Gaby
miércoles, 18 de agosto de 2010
Dos seres en silencio
Lugar: Parada de Nit bus n° 69. Hora: 2:45 a.m. Sophia sube al bus, entre dormida y despierta, entre borracha y cuerda, un poco seria, bastante callada, saca el ticket de su bolso rojo y pica en la máquina, va moviendo sus caderas de un lado a otro, mientras recoge su melena de leona, paraliza la mirada de los hombres con su alta estatura, piel blanca, ojos grandes y piernas largas. Al final del pasillo, se encuentra Roberto con su barba larga, su lentes de pasta que esconden sus ojos aguarapaos, su cabello al descuido, su piel morena, entre triste y alegre le clava la mirada en su centro y le dice mentalmente, ¡Oye guapa!, a mi lado hay una plaza vacía.
Sophia avanza escaneando las caras perdidas de los pasajeros, callada, tropieza con el pie de un señor tumbado en su asiento, lo mira y con un gesto, se disculpa. Ve a Roberto de lejos, elige sentarse en la plaza vacía, Roberto piensa: ¡Se acerca, y ahora que hago!, Sophia mentalmente: ¡Se podrá apartar, para yo tomar la ventana!, Roberto se mueve, se miran cara a cara, en silencio, como un tigre y el visitante del zoológico, con milímetros de por medio. Sophia voltea, ve por la ventana, la noche, la calle vacía, sólo las almas alegres de los fiesteros y empieza a tener un monologo interno: ¿En qué parada se bajara?, lo mira y se sonríe, él la mira de reojo e internamente respondo: Me quedan tres parada, sino le hablo la pierdo, ella sigue desvariando con su voz interior: ¿De dónde vendrá?, Roberto responde para él: he estado toda la noche con mi padre enfermo , Sophia toca lentamente su cuello y se dice a ella misma: ha estado con su novia, ¡es que todos tienen novias!. Del otro lado, el tigre, un tanto cansado, la mira y voltea, diciéndose: ¡buenas piernas, bella sonrisa, sexy melena!, Sophia suelta su cabello rojizo, tratando de saltar la reja, diciéndose a ella misma: sí me pongo coqueta, seguro que cae, del otro lado Roberto, con su voz de adentro: Si me habla seguro que caigo. Sophia: ¿Le digo mi nombre?, Roberto internamente: ¡Me llamo Roberto! y ¿tú?, Sophia con su monologo: ¡Hola, me llamo Sophia!, pero ambos cara a cara, dispuesto a llevar los pensamientos a palabras y las palabras a acciones, son interrumpidos por el chofer que les dice: Chicos, última parada, deben de abandonar el bus.
Roberto se levanta, Sophia lo sigue, salen del bus, Sophia gira al lado derecho, Roberto hacia la izquierda. Sophia voltea, Roberto retrocede, corre hacia ella, Sophia lo mira, se acerca, saca de su bolso un papel blanco y un grafito, escribe: ¡Hola, me llamo Sophia! Roberto se da cuenta, que nunca Sophia podrá llevar los pensamientos a palabra habladas ni con él, ni con nadie, solo con gestos, con letras, con líneas, ahí, los dos mudos, dos seres en silencio, Roberto toma el papel y le escribe ¡Hola, me llamo Roberto!.
lunes, 16 de agosto de 2010
La habitante latente
Nos dejamos cortejar, creyendo que somos las protagonistas del itinerario de aquel conquistador que en las noches nos busca para sacarnos a pasear. Vamos por la noche, entregadas a él, dejándonos marear para que sus manos tengan luz verde de subir a posarse entre nuestras dos maravillas femeninas, para que su lengua pueda moverse como una serpiente dentro de nuestra entrepierna, para que su cuerpo como un gladiador pueda ocupar nuestra piel sin grietas, para que su miembro pueda ser cómplice de la habitante latente que espera dentro de nosotras, mientras nosotras estamos sintiendo, fantaseando, creyendo, divirtiéndonos, viviendo. Luego, el caballero de la noche nos deja en nuestro castillo lleno de ilusiones, ilusiones que se rompen cuando se nos baja la adrenalina, el delirio, el libio, el protagonismo, cuando dejamos de creer que somos su centro. Ellos al contrario, van en búsqueda de otra presa de la noche a seguir con el mismo discurso aprendido que se guardan en los bolsillos de sus pantalones para seguir entrando a visitar a la latente habitante.
Nos dejamos engañar, por ese caballero que nos coloca una venda disfrazada con palabras bonitas y acciones encubiertas, pero detectamos la mentira que es difusa, manchado, incoloro, una mentira, quizás dos hasta tres. Mentira que con vendas sobre nuestros ojos olemos, sentimos, oímos pero ignoramos, que con acaricias intensas a a habitante latente hacen que se nos olvide la realidad.
Nos dejamos encantar con la negación constante que sale de su boca, que nos hace perdonar, aceptar y a veces nos vuelve loca, pero una vez más nuestra habitante latente se abre para recibir el huésped divertido que entra y sale sin permiso, cuando quiere, como quiere y donde quiere.
Gaby
domingo, 15 de agosto de 2010
Yo aquí, tú allá
miércoles, 11 de agosto de 2010
Me colgué con tu sonrisa
En aquella parada de autobús nocturna, fría, incolora, silenciosa y vacía, me encontraba decidía a la espera del próximo bus que me llevaría a un nuevo destino. Allí, estabas tú, tú me mirabas, yo me volteaba, tú me mirabas, yo me negaba a conectar mis ojos con los tuyos. Te acercabas, me alejaba. Por un momento, nos miramos fijamente, sin percatarnos de la avalancha de gente que venía a abordar el bus y nos llevaba por delante. Yo no tenía butaca fija, porque había adelantado mi huida, tú no la tenías ni siquiera asignada porque tiraste el dado a la suerte para ver si ese día podías llegar a tu destino fijo. Subían, subían, subían y subían turistas ansiosos en conocer y explorar ese destino desconocido, subían, subían, subían y subían nativos que con alegrías volvían para reconcentrarse con sus raíces; pero allí a un lado, estamos los dos, en espera de una vacante, de dos butacas libres que nos llevarán a ese destino que para mí era desconocido, al contrario de ti que pertenecías allí. Al fin el chófer designo, dos asientos, una adelante casi a la puerta de salida y otro al final junto a los motores del bus. Allí yo, allá tú, con sueños distintos, objetivos diferentes, dos seres extraños, ajenos, extremos, desiguales, pero al ir avanzando cada uno a su asiento, nos desplomamos de risa, nos dolía el estomago, nos burlábamos de aquel suceso, de aquel encuentro, tu sonrisa la escuchaba como un ciego que ve a través de sus oídos, escuche, escuche y no para de escuchar, de deleitarme con tu risa, con tu alegría, me colgué de tu sonrisa. Esa es la única pista que tengo de ti…porque a mitad de camino, abandonaste aquel bus que fue el culpable de aquella risa inolvidable.
Gaby
lunes, 9 de agosto de 2010
Y entonces ¿Los caballeros las prefieren brutas?
Hoy en día es típico que el hombre común va por la vida en búsqueda mujeres con cuerpos esculturales y medidas perfectas para así hacerlas sus novias, sus amantes, sus compañeras de vida (claro siempre llevándolas como trofeo) pero bien es cierto que muchos de ellos no se preocupan por lo que esta mujer que han escogido, pueda tener en su cerebro, ni siquiera se preocupan por sus opiniones, porque simple y llanamente como dicen ellos “no la queremos para jugar ajedrez”, entonces mi pregunta es ¿Qué pasa con las mujeres que son independientes, inteligentes, divertidas y bellas? ¿Acaso estas mujeres no tienen derecho a tener a su hombre perfecto también? Pues bien, la respuesta que busco creo que no la voy a encontrar con facilidad porque tengo que primero debatir con la mente de los hombres (que ya de por si son básicos y poco evolucionados) y discutir con ellos sobre este tema que ya resulta complicado para algunos. Sin embargo hay algo que estas mujeres del siglo XXI con personalidad definida, cerebro pensante, luchadora y audaz puede hacer, y es esperar que su hombre perfecto llegue, porque si llegasen a conocer a un hombre que en la primera evaluación sea considerado el alma gemela y este se atreviera a cuestionarla o siquiera él se diera la oportunidad de arriesgarse con esta chica maravillosa (porque está lo intimida) entonces creo yo que ese no es ningún príncipe azul sino un ARLEQUIN de la sociedad!!
Francia